3 de octubre de 2011

Las risas de las mujeres


Columna por Lcda. Amárilis Pagán Jiménez
Directora Ejecutiva
Publicada hoy en El Nuevo Día

A veces nuestra oficina está inundada con risas de mujeres. Risas felices, de asombro, de complicidad, de “pachó” y hasta de travesura. Cuando las escucho, no puedo evitar pensar que nos hace falta escuchar más risas de esas en el resto del país. Pero para escuchar esas risas hay que trabajar.

En lo que va de año hemos llorado demasiado. Hemos llorado las muertes, las agresiones y la pobreza de las mujeres de nuestra Isla. Cuando esto pasa, hay que aplicar una de nuestras reglas de Matria: A limpiarse los mocos y a caminar. Para caminar, sin embargo, hay que dar una mirada de reconocimiento al camino que se abre ante nosotras y hay que apertrecharse de destrezas, de solidaridad y de optimismo.

A la luz de la mirada de algunas agencias de gobierno, parecería que el asunto de la violencia de género es un misterio insoluble. Su falta de estrategias coherentes es inaceptable y crea en la población un gran pesimismo.

Nuestra mirada es otra: De la denuncia a la propuesta y de la propuesta a la acción. Así se trabaja para recuperar las risas felices de las mujeres de nuestra Isla. Si las agencias de gobierno no actúan, que actúe la gente buena. Las personas de nuestras comunidades ya están listas para actuar. ¿Y qué hacer? Se preguntarán algunas personas.

La respuesta no es sencilla, pero no por compleja debe intimidarnos. La mirada alerta a las señales de la violencia, la mano presta a hacer las llamadas de ayuda, los oídos abiertos a escuchar y la voz lista para dar aliento, el corazón abierto para dar amor sin juzgar y la cabeza llena de alternativas que salven vidas… de eso se trata la respuesta comunitaria. Gracias a este tipo de respuesta muchas mujeres han llegado a Matria y a otros centros de servicio donde han reencontrado sus risas. Cada persona comprometida es una respuesta efectiva a la violencia doméstica o de género.

Nos hace falta como nación escuchar las risas de mujeres felices, risas de las que nacen cuando miramos aliviadas lo que dejamos atrás y miramos con esperanza el día que vivimos. Comencemos un nuevo mes sabiendo que somos una respuesta de vida.

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